Cubrir divisa
¿Sabes si te merece la pena cubrir divisa al invertir?
Cuando invertimos fuera de nuestro país solemos fijarnos solo en “si la inversión sube o baja”, pero nos olvidamos de un invitado extra: la divisa.
Si compras un fondo de acciones estadounidenses desde España, no solo te afecta cómo vayan esas acciones, también cómo se mueva el dólar frente al euro.
Cubrir divisa, o hacer currency hedging, es simplemente poner un paraguas para que los cambios de tipo de cambio no te arruinen (o distorsionen) el resultado de la inversión.
En la práctica, cubrir divisa significa usar instrumentos financieros (futuros, forwards, ETFs con clase “hedged”, etc.) para neutralizar, en mayor o menor medida, el efecto del tipo de cambio.
No se trata de “ganar dinero con las monedas”, sino de que, si tu fondo extranjero gana un 8 %, no se convierta en un 2 % o en un –3 % solo porque la divisa se ha movido en tu contra.
Al final, es una decisión muy sencilla de entender: ¿quieres que el resultado de tu inversión dependa casi solo del activo (acciones, bonos, lo que sea)… o aceptas, además, el “juego” extra de las divisas?
A nivel práctico, no hace falta complicarse demasiado.
Si eres un inversor tranquilo, con horizonte de largo plazo y no quieres sorpresas raras en tu cartera, las versiones con divisa cubierta pueden ayudarte a dormir mejor: menos volatilidad por culpa de los cambios euro/dólar, euro/yen, etc.
Si, en cambio, tienes una visión clara sobre una divisa (por ejemplo, crees que el dólar se va a fortalecer frente al euro) puede tener sentido no cubrir y asumir ese riesgo extra.
Más que adivinar, se trata de decidir qué quieres gestionar: solo el riesgo de mercado… o mercado + divisa.
Cubrir divisa es, en esencia, elegir cuánta incertidumbre quieres tener en la ecuación.
Si quieres más detalle, pásate por el capítulo 16 de Aromas de Rentabilidad, junto con Javier Alfayate.

